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Hablamos mucho últimamente, con los amigos en los bares, sobre las ‘historias de éxito’; sólo hace falta echar una ojeada al facebook y pasearse por los estados que compartimos para tener una visión de una realidad rosa, llena de buenas noticias, de logros, de éxitos, lo cual no es malo, es buenísimo!, sólo que parece que tales manifestaciones no terminan de corresponderse con el momento actual que vivimos, en el que todo está tan difícil. Y está bien ser optimista y seguir adelante, pero es como si contar los fracasos, los intentos fallidos, los proyectos que se nos caen e incluso los problemas internos nos hicieran perder brillo, como si lo que nos hiciera vulnerables estuviera mal visto…

Qué movida! porque lo cierto es que, al menos nosotras, estamos en constante prueba y error, se nos caen constantemente proyectos y tenemos que repensar, reordenar y automotivarnos para seguir adelante, y no creo que eso sea algo de lo que avergonzarse, creo que el proceso de cómo nos vamos construyendo es aún más interesante que los resultados que publicamos. Lo que quiero decir es que no sé si está bien planteado esta forma de relacionarnos, con los disfraces de winners.

He estado pensando en todos los ‘genios’, ‘inventores’, ‘artistas’ de la historia, en su gran mayoría hombres que, parecen desenvolverse mejor en la búsqueda del éxito, y me preguntaba si no se podría contar la historia desde el entorno que les ha permitido desarrollar su obra, no premiar únicamente el resultado si no lo que ha propiciado que eso ocurra. Los cuidados del contexto, en el que la mujer ha tenido un peso definitivo, tanto por aguantar el exasperante proceso lleno de fracasos previos, como por apoyar, cuidar e impulsar y a veces incluso sostener económicamente a la futura leyenda. ‘Sostener la cotidianeidad’.

Man Ray_00

Para nosotras lo más gratificante de lo que hacemos es hablar con la gente, las historias que se crean, los vínculos, aprender de la interacción con los demás, proponer pero no imponer y ver qué pasa.

Eso en sí mismo es difícil de vender, de ‘paquetizar’, como se dice en estos contextos emprendedores. Estamos aprendiendo a ‘profesionalizar lagalería’ y nos vemos absolutamente perdidas, no manejamos el lenguaje, ni el formato y cada día está llena de múltiples interrogantes. A su vez, el seguir cada día intentándolo, a pesar de que nos cueste horrores llegar a fin de mes o decir que no a proyectos no remunerados pero que nos encantan, el seguir poniendo ganas y enfrentarnos a la incertidumbre del mañana es lo que que consideramos el éxito de lagaleriademagdalena.

Últimamente venimos dando vueltas a esto, a cómo ha cambiado la percepción de lo que uno es en función de cómo ha cambiado la sociedad. Hay más distancia entre los que somos treintañeros y los que han nacido 15 años después, que entre los treintañeros y nuestros abuelos. Y es que la forma de relacionarnos ha modificado nuestra conducta a una velocidad que todavía nos tiene mareados. Yo entregué el fin de carrera en 2005, es decir, en el pleistoceno, el año que empezó youtube, y dos años antes de que facebook se tradujera al español, la gente en quien yo pensaba para inventar arquitectura ya no existe. No quiero decir que lo anterior no valga, digo simplemente que aún estamos asimilando las estructuras políticas y posibilidades de relación y de cambio que nos permite una herramienta como internet y las redes sociales y cómo todo esto ha transformado nuestra propia individualidad.
Si bien en la Antigua Grecia la filosofía al preguntarse ¿qué somos? Se respondían ‘uno es lo que es’, hasta el siglo XVII donde los cartesianos se planteaban que quizá ‘uno es lo que piensa’, y en el S.XX Nietzsche u Ortega y Gasset parecían estar a favor de la idea de que ‘uno es lo que hace’, y aunque a final del S.XX parecía que estábamos en la era más cutre donde ‘uno es lo que parece’; ahora mismo, con internet primero, las redes sociales después y la llegada de los smartphones, que hacen que las dos anteriores sean parte de la vida de todas las personas en todo momento, que seamos cyborgs!, estamos seguras de que hoy, ‘Uno es lo que comparte’. En internet encontramos millones de creadores y editores de información y de comisarios de arte que comparten su punto de vista constantemente con los demás. Y lo hacen porque sí, porque quieren, por el puro placer de compartir.

Nosotras intentamos replicar este modelo en el plano analógico realizando exposiciones en la calle y regalando lo que hacemos a los viandantes de forma que se establece una plataforma de comunicación en torno al espacio público y al arte donde todos los agentes que participan: artistas, observadores, regalados, comisarios, son pares, y modifican los resultados en función de la interacción entre ellos. El exponente de esta forma de pensamiento lo llevamos a cabo con exposiciones multiparticipativas y multicomisariadas como son ARCOTANGENTE, lagaleriademúsica o los #MurosCiudadanos donde las personas son las que se exponen. No estamos seguras de qué es arte hoy día pero de lo que estamos seguras es que el arte no puede ir separado de la sociedad, no puede excluir a la gente, de hecho para nosotras la nueva forma de hacer arte es precisamente provocar el encuentro entre los creadores y el público, es ese nuevo espacio de relación abierto y algo anárquico.

Pero también ‘compartir’ es parte fundamental de nuestra metodología de actuación, de relacionarnos entre nosotras y con los demás (seguramente es algo que tiene que ver con el género y que las dos seamos chicas). Compartimos como actitud, contamos los fracasos y los problemas y no sólo los éxitos como a menudo, ocurre en las redes sociales y que más tendría que ver con la filosofía del ‘somos lo que parecemos’. Nos gusta compartir nuestra parte personal y creemos en ello, contar lo que nos emociona.

Y bueno, entre las cosas que más nos emocionan, una de las cosas más increíbles es cuándo la gente nos escribe y nos dice cómo les hace o les ha hecho sentir lo que hacemos… eso es muy guay… aunque sólo fuera por eso lagaleriademagdalena tiene sentido.

Hemos recibido nuestro primer regalos de reyes!! qué ilusión! Desde La Coruña nos llega un fanzine en el que hemos colaborado nosotras! Bartlebooth, al igual que ‘La vida e instrucciones de uso‘, de Perec, es un juego o un puzzle compuesto por distintas miradas acerca de un único tema. En este caso el tema que articula toda la publicación es “Los inicios”. A continuación, os dejamos el texto que les enviamos nosotras, a ver si os gusta!

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¡Abra los ojos! ¡ya es hora de despertarse!, levántese agilmente pero con cuidado, no queremos que un movimiento brusco sea el causante de un dolor en la espalda que nos impida hacer cosas. Incorpórese y agite los brazos y las piernas cada vez con más fuerza, siga un poco más, un poco más, un poco más, hasta que se asegure de que ha sacudido totalmente de su cuerpo cualquier ápice de desidia, cualquier traza de desgana, cualquier mínima expresión de ‘ya lo haré otro día’. Proceda a afrontar el día disfrutando al máximo de las actividades previas al trabajo, su ducha será más placentera si aguanta unos segundos bajo el agua fría, si tiene cremas ¡úselas!, mire con atención su ropa, diviértase vistiéndose, desayune rico, no olvide la música, es más si puede, no salga de su casa sin visionar la escena mítica de ‘Cantando bajo la lluvia’. Usted está perfectamente preparado para comenzar a hacer su proyecto, ¡no tiene excusa! así que sonría ampliamente porque ¡es su día de suerte! si quiere hacerlo sólo tiene que hacerlo ¡así de fácil! ¡querer hacerlo es gratis! No obstante, tenga en cuenta las siguientes premisas fundamentales, la primera y fundamental, no piense nunca en pasar a la posteridad, es más, ¡ríase de la posteridad! ríase en alto sólo de pensar en que usted y la posteridad puedan tener algo en común y sin embargo tenga presente en todo momento su facultad de mortal. Sea amigo del ridículo, del azar, de la casualidad, diviértase haciendo cosas porque, en última instancia, es mejor que las cosas ocurran que que no ocurran. Déjese llevar, tómese en serio el humor y con humor todo lo demás. Beba un vaso de agua religiosamente todas las mañanas, he oído que es muy bueno y total ¡no cuesta nada! además ayuda a regular el ciclo digestivo y a soltar ‘lastre’. Charle de cosas banales, cuándo termine de hacerlo, Wittgenstein, Sloterdijk, Walter Benjamin o Bruno Latour seguirán ahí esperándole, así que no se inquiete por lo que todavía no ha aprendido ¡y haga cosas! inquiétese por no hacerlas. ¡¡Invente historias!! y para ello lea a Bioy Casares, a Bolaño, a Blaise Cendrars o a Melville y nunca deje de leer Stevenson. No creo que Stevenson pensara en la posteridad: ‘Nada es importante. Lo peor que le puede pasar a un escritor es creer que es importante o que lo que hace o ha hecho es importante y que debe seguir produciendo obras que estén a la misma altura. Hay que tener siempre presente que lo que nos mueve es el placer. Lo que hacemos es o será banal o trivial. No hay que tomarse en serio a uno mismo, si todo lo que ha hecho desapareciera no tendría la menor importancia, la humanidad seguiría su curso sin echar de menos lo que nos parecen disquisiciones profundas y acertadas. Somos absolutamente prescindibles para la historia. Si tenemos un oficio y tenemos también las armas o el don y el talento para hacerlo bien, y si además nos da un gran placer hacerlo y si sobretodo nos hace ganar dinero para vivir, no pensemos en la trascendencia y disfrutemos de la banalidad’. Stevenson pasó casi toda su vida enfermo, ‘durante 14 años no he tenido un sólo día de salud’ y murió con tan sólo 44 años, pero eso no le impidió escribir novelas, cuentos, crónicas de viaje, obras de teatro, poesía, ensayos y cartas; cruzar el Atlántico para encontrarse con su amada Fannny, once años mayor que él, divorciada y con dos hijos o viajar por los mares del sur e instalarse en la isla Upolu donde pasaría sus cinco últimos años de vida. Haga cosas con el único propósito de disfrutar haciéndolas, ése es el inicio de todo.

La calle es en sí misma una oportunidad de creatividad, de reunión, de intercambio, o al menos así lo vemos nosotras. lagaleriademagdalena es al mismo tiempo una plataforma que sirve para realizar exposiciones en la calle donde todo lo que se expone se regala: #RegalosUrbanos, y una comunidad de gente del entorno físico y virtual que nos reunimos alrededor de la cultura y la participación.
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