Podría decirse, que durante casi un año hemos aprendido alguna cosa de cómo ‘hacerse mayor’ y empezar a ganar dinero con lagaleriademagdalena. Y es que la verdad es que en lo que se refiere a actuar como una empresa, no teníamos ni idea de nada. Ahora sabemos un poco más. Hemos aprendido incluso a hacer un Plan de negocio! -¿y eso para qué sirve señora?- -Pues básicamente para inversores-

Genial!, porque casi lo primero que tuvimos claro es  que no queríamos inversores… Nosotras queremos clientes, que son como una especie de inversores de alquiler, pero no una figura que sea un inversor… Y según aprendíamos más lo que era una Start-Up, más nos dábamos cuenta de que nosotras no somos una Start-Up. O por lo menos no en un sentido tradicional. Porque nosotras no hemos detectado un problema y hemos buscado una solución, Nosotras hacemos una cosa que nos encanta y por algún motivo desconocido, resulta que también le gusta a la gente, y le gusta tanto que, nos hemos dado cuenta, que podemos vivir de lo que hacemos… y si lo conseguimos, crucemos los dedos, va a ser muy guay.

No nos sentimos cómodas con términos como liderazgo, ni con escalabilidad, ¿qué pasa si no quieres escalar? ¿si lo que quieres es simplemente hacer sostenible tu trabajo? ¿si no quieres competir, si lo que te apetece es unirte con los afines y hacer proyectos más grandes y molones juntos?. Me doy cuenta de que la concepción de las Start-ups por mucho que utilicen metodologías nuevas, post-its de colores, mapas de empatía, canvas y demás, el fin sigue siendo el Éxito en un sentido antiguo, a nuestro modo de ver, capitalista y patriarcal.

Entonces leímos acerca de las Slow-Start-ups, donde prima ir despacio y pensar a largo plazo, y nos sentimos mucho más identificadas con esta idea. Nosotras hemos tardado cuatro años en perfilar qué es lo que podemos ofrecer, hemos auto financiado 104 exposiciones/proyectos de 150 que llevamos realizadas! Por supuesto nos hemos gastado poquísimo dinero, pero nuestra forma de invertir ha sido regalando lo que hacíamos… Y eso, así contado, parece imposible de monetizar. Pero el caso, es que no es imposible. Hacer feliz a la gente es lo más sostenible del mundo.

Una cosa que nos piden constantemente son los Kpi (indicadores) de Impacto Social, eso es, dificilísimo de medir, ¿cómo medir la felicidad?, yo no persigo a la gente y le pregunto que del 1 al 10 cómo de guay se sienten con lo que hacemos… Y me diréis que hay más formas, y ya lo sé, pero en realidad, lo más emocionante es cuándo ves a la gente feliz con lo que hacemos. El otro día estaba pintando en Legazpi y se me acercó un señor, me dijo -muchas gracias por lo que haces- Yo creo que sólo por eso, ya merece la pena todo lo demás. Aquí os dejamos algunos recortes de cosas maravillosas que nos han dicho personas que no conocemos de nada.

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Es maravilloso cuándo ves que la gente toma la iniciativa de escribir por sí misma mensajes #Tevi en las paredes del metro. IMG_9727 entrada impacto_2

Incluso hasta cuando no todo lo que se escribe es bueno, en cualquier caso, que ocurra es maravilloso. Queremos dar las gracias especialmente a Atenpace.org, una asociación para la atención de los paralíticos cerebrales, que ha completado nuestra #NeveraUrbana con pictogramas que han hecho ellos mismos para poder comunicarnos mejor todos. Cuando lo vimos, casi nos morimos de amor.

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