Hemos recibido nuestro primer regalos de reyes!! qué ilusión! Desde La Coruña nos llega un fanzine en el que hemos colaborado nosotras! Bartlebooth, al igual que ‘La vida e instrucciones de uso‘, de Perec, es un juego o un puzzle compuesto por distintas miradas acerca de un único tema. En este caso el tema que articula toda la publicación es “Los inicios”. A continuación, os dejamos el texto que les enviamos nosotras, a ver si os gusta!

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¡Abra los ojos! ¡ya es hora de despertarse!, levántese agilmente pero con cuidado, no queremos que un movimiento brusco sea el causante de un dolor en la espalda que nos impida hacer cosas. Incorpórese y agite los brazos y las piernas cada vez con más fuerza, siga un poco más, un poco más, un poco más, hasta que se asegure de que ha sacudido totalmente de su cuerpo cualquier ápice de desidia, cualquier traza de desgana, cualquier mínima expresión de ‘ya lo haré otro día’. Proceda a afrontar el día disfrutando al máximo de las actividades previas al trabajo, su ducha será más placentera si aguanta unos segundos bajo el agua fría, si tiene cremas ¡úselas!, mire con atención su ropa, diviértase vistiéndose, desayune rico, no olvide la música, es más si puede, no salga de su casa sin visionar la escena mítica de ‘Cantando bajo la lluvia’. Usted está perfectamente preparado para comenzar a hacer su proyecto, ¡no tiene excusa! así que sonría ampliamente porque ¡es su día de suerte! si quiere hacerlo sólo tiene que hacerlo ¡así de fácil! ¡querer hacerlo es gratis! No obstante, tenga en cuenta las siguientes premisas fundamentales, la primera y fundamental, no piense nunca en pasar a la posteridad, es más, ¡ríase de la posteridad! ríase en alto sólo de pensar en que usted y la posteridad puedan tener algo en común y sin embargo tenga presente en todo momento su facultad de mortal. Sea amigo del ridículo, del azar, de la casualidad, diviértase haciendo cosas porque, en última instancia, es mejor que las cosas ocurran que que no ocurran. Déjese llevar, tómese en serio el humor y con humor todo lo demás. Beba un vaso de agua religiosamente todas las mañanas, he oído que es muy bueno y total ¡no cuesta nada! además ayuda a regular el ciclo digestivo y a soltar ‘lastre’. Charle de cosas banales, cuándo termine de hacerlo, Wittgenstein, Sloterdijk, Walter Benjamin o Bruno Latour seguirán ahí esperándole, así que no se inquiete por lo que todavía no ha aprendido ¡y haga cosas! inquiétese por no hacerlas. ¡¡Invente historias!! y para ello lea a Bioy Casares, a Bolaño, a Blaise Cendrars o a Melville y nunca deje de leer Stevenson. No creo que Stevenson pensara en la posteridad: ‘Nada es importante. Lo peor que le puede pasar a un escritor es creer que es importante o que lo que hace o ha hecho es importante y que debe seguir produciendo obras que estén a la misma altura. Hay que tener siempre presente que lo que nos mueve es el placer. Lo que hacemos es o será banal o trivial. No hay que tomarse en serio a uno mismo, si todo lo que ha hecho desapareciera no tendría la menor importancia, la humanidad seguiría su curso sin echar de menos lo que nos parecen disquisiciones profundas y acertadas. Somos absolutamente prescindibles para la historia. Si tenemos un oficio y tenemos también las armas o el don y el talento para hacerlo bien, y si además nos da un gran placer hacerlo y si sobretodo nos hace ganar dinero para vivir, no pensemos en la trascendencia y disfrutemos de la banalidad’. Stevenson pasó casi toda su vida enfermo, ‘durante 14 años no he tenido un sólo día de salud’ y murió con tan sólo 44 años, pero eso no le impidió escribir novelas, cuentos, crónicas de viaje, obras de teatro, poesía, ensayos y cartas; cruzar el Atlántico para encontrarse con su amada Fannny, once años mayor que él, divorciada y con dos hijos o viajar por los mares del sur e instalarse en la isla Upolu donde pasaría sus cinco últimos años de vida. Haga cosas con el único propósito de disfrutar haciéndolas, ése es el inicio de todo.

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