La exposición podía parecer ‘convencional’ (dentro de que exponemos en la calle) con 18 fotografías de arte urbano de Madrid enmarcadas en nuestra valla de Príncipe, pero no. Detrás de cada obra había un plano en el que aparecían señalados unos puntos. El primero era tu ubicación: C/Príncipe 14, y después estaban geolocalizadas todas las obras expuestas para que el peatón que adquiriese su pieza, pudiera además ir a ver in situ su obra y las otras 17.

Y podían suceder tres cosas: que la obra siguiera en su sitio (9-12 y 14-18), que hubiera desaparecido (las 9 primeras fotos), o que hubiera sido remplazada por otra cosa (la 13).

La deriva, por tanto, era como meterse en la piel de Guille cuándo camina sólo y se encuentra secretos por la calle, (una sensación similar a cuándo intercambias miradas con un desconocido y nadie más se da cuenta), mirar con sus ojos, detenerse, reconocer las obras y los lugares, recordar algunos de ellos. Para los amantes de las derivas a los que les gustó la experiencia y quieran repetir algo similar les recomendamos ‘El paseo de Jane‘ en Madrid,  ‘Las rutas inciertas‘ en Barcelona (por cierto que convocaron un concurso para derivar por cualquier ciudad y lagaleríademagdalena junto a fictionrede quedamos segundos con nuestra Sevijam Session de Arte Urbano) y la app foursquare para cualquier lugar.

Foto: de Jaime Alonso

Una vez que comenzabas tu geocaching analógico, encontrabas una sorpresa en cada lugar, una foto de la foto en la galería, me explico: hicimos una foto a cada una de las fotos expuestas en la galería, y las colocamos en los puntos geográficos a los que correspondía la obra matriz, así lagalería remitía a los lugares, y los lugares a la galería,  ‘quid pro quo’. Un juego de espejos similar al que realizó el fotógrafo, discípulo de los Becher, Thomas Struth en el Museo del Prado. Decía Borges en broma pero en serio: ‘…los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.’  y de alguna manera el encontrarte la foto de la foto en los lugares de la deriva, es una paranoia al estilo de Lost, que plantea lo complejo del tiempo y del espacio (la ruta posibilita pasear por el tiempo: donde antes hubo un graffiti y ahora hay una fachada totalmente distinta), la memoria de los lugares, la nostalgia del pasado y también la reflexión de pertenecer a una imagen, a un instante, la identidad y las posibilidades de la era digital y su reproducción inmediata.

Fotos de Guillermo de la Madrid, excepto la del plano y la última que son de Helena

Muchos de los que hicieron la ruta, entraron en el juego de espejos infinitos, haciendo fotos de fotos de fotos, con sus mano cogiendo una foto de mis manos cogiendo otra foto.

Las dos primeras fotos son de Jaime Alonso, las dos siguientes y la vertical de Guillermo de la Madrid, R2hox, abajo a la izquierda, y junto a ella Lucia sin tilde, la última foto es de Cúmulo Limbo que se llevó la foto de la foto de nuestra galería y nos hizo mucha ilusión.

Dejamos aquí la preruta que hicimos lagalería con Escrito en la pared y dejamos colocadas en los lugares, las fotos de las fotos de la obras en la galería.

¡¡Gracias por su deriva!!

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